Día a día, los maestros ven los beneficios que la educación en Inteligencia Emocional tiene en el clima del aula. Igualmente, varios estudios han hallado evidencias de como la formación en Inteligencia Emocional influye positivamente en el desarrollo del niño.

A pesar de esto, son pocas las universidades que incluyen una asignatura de Inteligencia Emocional en los Ciclos de Magisterio.

Evidentemente, no podemos dejar la educación emocional sólo en manos del profesorado. Al igual que cualquier otra materia, necesita de una colaboración de todos agentes implicados en la educación (ya vimos como los padres pueden potenciar la inteligencia emocional en los niños). Pero no podemos obviar que la escuela es un pilar fundamental en su desarrollo.

Pero en este artículo no vamos a hablar de los beneficios que tiene la Inteligencia Emocional a nivel afectivo. Vamos a ver como también puede potenciar el aprendizaje puramente intelectual.

Un estudio realizado Aitor Aritzeta, Profesor de Psicología de la Universidad del País Vasco, ha encontrado que, con una formación adecuada en los aspectos emocionales, se pueden lograr mejores resultados académicos.

Según este investigador, en un aula, todos los alumnos comparten diferentes experiencias, muchas de ellas con componentes emocionales. Estas experiencias influyen en el comportamiento grupal del aula y, en consecuencia, en la dinámica académica general. Con un adecuado análisis emocional, se puede potenciar estrategias motivacionales que faciliten la formación.

En el estudio participaron 59 aulas y 794 alumnos de País Vasco. Todos ellos con edades comprendidas entre 13 y 19 años. A todos ellos se les pasó un cuestionario para medir la Inteligencia Emocional grupal. Del mismo modo, para valorar la correlación, se utilizó la nota media de cada aula en conjunto.

Los resultados mostraron que aquellas aulas en las que había un ambiente emocional positivo, presentaban mejores notas medias. Parece ser, que los grupos con este ambiente, son más versátiles para los procesos de aprendizaje y que, este clima emocional positivo, favorece el proceso de integración de la información adquirida.

Sabemos que en el proceso de fijación de la memoria, el componente emocional tiene un papel muy importante y que el aprendizaje de un concepto es más sencillo cuanto más información enriquecedora podamos aportarle. Un ambiente emocional rico y positivo en un aula puede facilitar y mejorar los procesos de formación de los alumnos.

FUENTE: Aitor Aritzeta «Classroom emotional intelligence and its relationship with school performance»

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